Menos mal que compramos un botón en Pontejos. No se por qué se me ocurrió que a lo mejor la dependienta no nos entendía y nos daba un cuerno de animal. Me apuesto lo que quieras a que me habría ganado una colleja con efecto retardado como mínimo. ¿Y tú qué crees que habría pasado? ¿Por qué no me lo escribes? Quizás algún día alguien publique un libro contando mis aventuras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario